En esta ocasión había prometido a mi público explicar los posibles orígenes de la palabra troll en internet, pero como entre una cosa y otra no me da la vida para nada, copio y pego un extracto de la gran obra Amor y pedagogía que Miguel de Unamuno escribiera en 1902. Ya, que lo suyo sería copiar y pegar cosas de risas. Pero este fragmento me encanta.
Lástima que tengamos que hablar en
lenguaje así y no en álgebra. Y renuncia á enseñarle á hablar así por leyes.
Pero no á enseñarle á escribir con
ortografía fonética, la del porvenir, la única racional. Duda primero si optar
por la q ó por la k para la gutural fuerte, si escribir Qarrasqal ó Karraskal,
pero se queda al fin con la k para no quitar á las palabras kilómetro y
kilogramo su tradicional y científico aspecto. Además Kant, Kepler, etc., empiezan
con k, y con q ¿qué grande hombre hay? No recuerda más que á Quesnay y á
Quetelet.
I así es komo empezó el niño á berter
su pensamiento en forma gráfika, i en la únika berdaderamente zientifika ke ai,
por lo menos oi, asta ke no adoptemos el áljebra.
¡Madre mía de lo que vengo a hablaros!
Los latinismos. Que no es cenar a base de latillas. No. Es el uso de
expresiones en latín.
Los usamos tan frecuentemente, que a
veces ni reparamos en ello, como le pasaba a un profesor que decía en sus
clases: “esto lo veremos en el laboratorio in situ, como se dice ahora”. Bueno, se lleva diciendo desde hace miles
de años, señor. De ahí la gracia.
Pero lo que me ocupa y preocupa no es que
los usemos sin darnos cuenta, es que los usamos mal,
muy mal, y podemos llegar a ser corregidos, encima, si los usamos bien.
¿Quién no ha oído, leído, e incluso usado
de motu propio? Que significa “por propia
voluntad”.
Me fui de la fiesta de motu propio,
no porque me obligara la policía.
Bueno, pues ¡mal! ¡muy mal! Para empezar
no se usan preposiciones con los latinismos. No se dice de motu propio, no se dice me quedé en in albis,
no se dice de ex profeso. Fuera las
preposiociones.
Pero es que en el caso en los que
utilizamos motu propio ¡¡estamos cometiendo un
error!! Lo correcto sería emplear motu proprio.
Ahora, bien, el cachondeo de tus interlocutores si no tienes a mano un
diccionario para cerrarles la boca, puede ser morrocotudo.
Otro error que se comete muy
frecuentemente es el decir in media res cuando
lo correcto sería in medias res.
Y de nuevo, con la influencia del inglés
hemos topado, pues lo correcto es decir statu quo y no status quo, ni siquiera en plural, que vete a
saber por qué, es la forma que recogen los ingleses en sus diccionarios.
Pero no os preocupéis. La Academia
terminará por aceptar todas esas formas. Ya pasó con in fraganti, que lo suyo
sería decir in flagranti, pero ya véis, admitido está. Así que nos pillan por el olor. Vamos, que tiene narices.
En fin, espero os sirvan estos artículos, Si no, siempre podéis bailar con el vídeo que he adjuntado.
Todos cometemos errores cuando hablamos y
escribimos. Está claro. Todos.
Pueden ser debidos a falta de concentración...
a desconocimiento... a torpeza al mecanografiar... Pero hay un tipo especial de
error que me encanta y que no disculpo jamás: El que se comete porque te crees muy inteligente.
Académicamente esto se conoce como
ultracorrección y se define como 'la aplicación de normas gramaticales y ortográficas
en usos que no le corresponden'.
Y es que hay gente por ejemplo que
escribe o dice idiosincracia. Está claro que si utilizas esa palabra es
porque te las quieres dar de
persona culta, pero no, coleguilla: Se dice idiosincrasia.
Ejemplos más comunes son los de la gente
que por hacerse la fina, dicen bacalado o cola-cado en lugar de bacalao o
cola-cao.
Pero hay más errores de este tipo:
He visto a profesores de primaria escribir antigüo... Usar diéresis es importante ¡pero no tanto, oye!
¿Y quién no ha visto escrita así la palabra exámen? Claro, como exámenes lleva tilde, el singular a la fuerza también...
Pasa mucho también que para dárnoslas de que sabemos escribir acentuamos ésto o éso porque claro, es un pronombre y los pronombres llevan tilde para distinguirlos de los determinantes... ¡Y no tenemos en cuenta que ni esto ni eso funcionan jamás como determinantes!
En los telediarios se oye frecuentemente que usan se autoinmoló o autoinmolarse. Claro. Yo me autolavo y me autopeino todas las mañanas, pero está mal dicho. Bueno, en este caso me autopeino está doblemente mal dicho porque además estoy calvo. Pero el tema es que si ya se incluye la partícula se para reflejar que es pronominal, no hace falta que uses el auto, salvo para no llegar tarde al trabajo.
Todo ello son ejemplos de querer expresarse mejor que nadie aplicando reglas gramaticales pero muy de aquella manera.
Y venía yo cargado de más ejemplos,
francamente, pero se me han olvidado por el camino... Ya iré actualizando con más
ejemplos que se me ocurran.
Hasta la próxima entrega. Que seguramente
versará sobre el uso de latinismos. O no. ¡Ah! ¡El misterio!
"El huargo en la palabra" os trae esta semana un ejemplo de orcografía.
Pero ¡hey! al menos ha escrito m antes de b. Podría ser un caso de ultracorrección... o de que la persona que ha escrito esto sabe insertar cliparts de microondas pero no sabe qué significa el subrayado rojo en su procesador de texto...
Otro día hablaré de la ultracorreción. Quedáis emplazados a la próxima entrega de El huargo en la palabra.
Otro lunes que vengo a enseñaros a escribir y a expresaros bien.
Hoy: la correcta utilización de la palabra bizarro.
Aquí, quien más quien menos, sabe que bizarro significa "raro", "extraño", "grotesco". Bueno, pues que dejen de ver páginas porno americanas, señoras. Bizarro en castellano siempre ha querido decir "valiente".
Como principal diferencia, que la palabra inglesa parece venir más bien del francés, y la española del italiano. Pero vamos, poco más. ¡Ah no! ¡Espera! Es que no significan los mismo...
NOTA: He decidido llamar a esta sección "El huargo en la palabra". Sirva el título de homenaje a mis admirados Lázaro Carreter y Tolkien. Vaya, en realidad es que "el cardo en la palabra" y "el nardo en la palabra" ya estaban cogidos. Bueno, pues hasta más entregas.
Sin embargo estamos acostumbrándonos a utilizarla como
sinónimo de continuación de una obra, bien sea una película, un cómic...
Estamos incluso acostumbrándonos a que profesionales de la comunicación la
empleen así en la radio, prensa escrita y televisión. Como por ejemplo en el 20 Minutos. Vale, que madre mía qué ejemplos que doy. Pero es que también sucede en El Mundo y El País. Ya, que tampoco.
¿Por qué está pasando esto? Bueno, no soy experto, la
verdad, pero sospecho que es por influencia del inglés. Y por desconocimiento
de la gente. Veamos lo que dice el diccionario de inglés Collins en su edición
en internet:
sequel (ˈsiːkwəl)
noun
anything
that follows from something else; development
a
consequence or result
a
novel, play, etc, that continues a previously related story
Word Origin
C15: from Late Latin sequēla, from Latin sequī to follow.
El origen etimológico es el mismo y el significado similar. Pero tiene una acepción más, que es, en efecto, la que damos actualmente a la
palabra secuela.
Parece evidente: La gente lee "sequel" en inglés y la traduce mal por "secuela".
Vamos, que nos encontramos ante lo que se conoce como falso amigo, pero no es de esos que les prestas dinero y luego ni te saludan ni nada.
En fin, yo no es que sea academicista. Al contrario. Además, las lenguas cambian (si no seguiríamos hablando en latín, digo yo) y eso es señal de que se usan y están vivas. Pero es que éste me parece un claro caso de vagancia y desconocimiento.
Creo que merece la pena poner un poco de atención cuando escribimos y hablamos. O por lo menos, que sepamos qué es lo que decimos y porqué lo decimos.