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domingo, 31 de enero de 2016

Stan Lee crea "Lucky Man" una serie británica de televisión.

Este 22 de enero se estrenó la serie Stan Lee’s Lucky Man. ¿Cuál es su principal atractivo? La idea original de la serie es de Stan “The Man” Lee, creador de cómics como Spider-Man, Hulk y los X-Men.


Como veis, la introducción de la serie deja entrever cierta relación con el mundo del cómic. Pero salvo eso, y el nombre de Stan Lee, claro, ahí se acaba toda relación con éste.

Porque,  aunque la serie cuenta con Stan Lee como genio creativo y productor, no es ése el único atractivo a su favor.

Por un lado, tenemos como protagonista a la ciudad de Londres, que se nos muestra luminosa y llena de vida, mientras la serie nos hace recorrer sus barrios más modernos e imponentes a la vez que los bajos fondos más sucios y sórdidos. Muy distinta a la ciudad de Londres neblinosa y decadente que, al menos yo, acostumbro a ver en otras producciones.

Por otro, un reparto con figuras como James Nesbitt, interpretando a Harry, un detective de policía que acaba de contraer una importante deuda debido a sus problemas con el juego; Sienna Guillory, que da vida una misteriosa motorista que entrega a Harry un brazalete capaz de inclinar la suerte a favor de quien lo porta; y Joseph Gatt, que aparece como una velada y latente amenaza para el protagonista.

Otro aliciente, es el misterio del brazalete. No temas mucho destripe, pero si  prefieres no saber nada más acerca de la trama, deja de leer, apaga el ordenador, el móvil o lo que sea  y enciérrate en una cueva. ¿Todavía aquí? Bien, pues allá vamos: Harry no es a quien iba destinado el brazalete y eso le puede acarrear muchos problemas. Además, da suerte a quien lo lleva, sí, pero a la vez causa la desgracia a quien le rodea. Cada vez que la suerte sonría a Harry, algo malo sucederá a alguien a quien conozca. “Todo gran poder conlleva una gran responsabilidad“, ¿verdad, Stan?


En estos dos primeros episodios, la serie promete tener tintes policíacos a la vez que un fuerte componente de misterio, intriga y fantasía. Podría terminar desenvolviéndose como una serie donde Harry va resolviendo diferentes casos en su faceta de detective a la par que la trama del brazalete se va desarrollando. A pesar de que el título, Lucky Man, evoca vagamente a nombre superheroico, no creo que la serie tire por el tema de los superhéroes. Pero, bueno, oye, que con dos episodios yo qué sé. Es una conjetura.


A mí, al margen de que fuera el nombre de Stan Lee lo que me atrajera en un principio, esta serie ya ha logrado que esté atento un rato más, a ver qué tal.


No me ha entusiasmado poderosamente, bien es cierto. Stan Lee fue rompedor hace varias décadas. Y sigue teniendo buenas ideas, a tenor de los cómics suyos que me he leído los últimos 20 años, pero no dejan de tener un corte clasicote.

No sé que me pasa últimamente, que no encuentro una serie que me apasione. Pero ésta sí que parece tener de momento el potencial para tenernos pendientes.


¡Ah! Y sí, Stan Lee hace un cameo.

sábado, 30 de enero de 2016

Into the Badlands (Gough y Millar, 2015).



El futuro. La humanidad ha sufrido el azote de una gran guerra. Años más tarde: coches destartalados devorando kilómetros por caminos sin asfaltar, campos de Louisiana sembrados de opio, señores feudales que rigen con mano de hierro el destino de sus gentes y tipos con bombín y bigote empuñando katanas. A toda esta mezcla añadamos a un implacable y frío asesino en el que empiezan a despertar sentimientos y un joven desorientado que alberga en su interior un oscuro y devastador poder.
Esto es esto. No hay más. Ya está todo preparado. Ya estamos listos para disfrutar Into the Badlands.




Vaya por delante que a mí la serie no me ha gustado. Ya veiss qué cosas. Que sí, que me he visto la primera tanda de 6 episodios, pero es porque soy así de gilipollas. Al fin y al cabo soy español. ¡No necestiaba ver la serie para hablar sobre ella!.Pero pese a que soy un tipo terriblemente amargado, con mucho tiempo libre, sentado frente a un ordenador con conexión a Internet, no voy a poner Into the Badlands a caer de un burro sólo porque a mí no me guste.
Y es que a pesar de que esta serie no me entusiasme, he de reconocer que es muy buena. No se le puede poner pegas. Estoy seguro de que a muchos de nuestros lectores les va a gustar.
Cuenta con una muy cuidada ambientación. Las vestimentas, los decorados, tienen un toque decimonónico pero que, cuando nos sentimos inmersos en ese ambiente, nos saca de él con una bofetada en forma de un coche, una lámpara o determinado edificio para recordarnos que se trata de un mundo en decadencia.
La fotografía es espectacular. Tiene planos que son auténticas obras maestras. Los vivos colores que salpican los escenarios en los que nos movemos a través de increíbles movimientos de cámara, añaden gran dramatismo a las escenas. Se crea un contraste genial entre la oscuridad y la luz, el mal y el bien, la desolación y la esperanza,  que resume a la perfección el espíritu de la serie.
Desde el punto de vista del argumento, la serie es fácil de seguir, con una dosis justa de intriga y sin demasiados trucos ni giros argumentales.
Pero he dejado lo mejor para el final. Las luchas. ¡Qué luchas! Todo un derroche de medios para una producción televisiva. Pero ¿qué sentido tiene en pleno tercer milenio que escriba sobre las luchas? Vedlo con vuestros propios ojos.



Una serie fantástica en muchos sentidos a la que recomiendo que echéis un ojo. Creo que tiene suficientes elementos del western, de las películas de samuráis, del cine de acción y del campo de la ciencia ficción, del cómic y de los videojuegos, en fin, de todo lo que mola, como para atraeros. Con espléndidas escenas de lucha y con una gran banda sonora. Todos y cada uno de los detalles cuidados al detalle. Una apuesta arriesgada quizá para televisión, pero que a la vez estoy seguro de que les permitirá desarrollar una muy buenas historia.

Ya me diréis.

martes, 26 de enero de 2016

F de Familia, F de Fantástica.

Entre tanto estreno en Netflix, parece que está pasando inadvertida una serie a la que sin duda merece la pena echar un vistazo: los dibujos animados F is for Family

Hacedme caso, que nunca os pido nada: Juntaos los colegas y unas birras y preparaos para reír un rato.

F is for Family narra la vicisitudes de la familia Murphy, una familia de clase media, en los Estados Unidos de América, en 1973. Un cabeza de familia irascible, una madre abnegada y un hijo mayor incontrolable, entre otros, son los personajes que desfilarán ante nuestros ojos. Quizá te estés preguntando “¿dónde he visto yo eso antes?”. Pues no sé… No lo digo como algo malo, ojo. De hecho ya sabéis que soy muy dado a eso de encontrar similitudes (soy el tipo que compara Ash vs Evil Dead con Me llamo Earl y The Walking Dead), pero parece una mezcolanza entre Aquellos maravillosos 70 y Los Simpson.

La serie cuenta con una realización técnica muy alta. Una animación soberbia y una paleta de colores que nos retrotraen a aquellos locos años. Desde el punto de vista narrativo, además de emplear planos impresionantes (que no comento por aquello de no destriparos nada, pero digamos que narran de una forma magistral cómo crear varios traumas a un niño de primaria) se sirve de la metaficción a través de la serie televisiva Colt Luger, como un elemento más de la historia recordándonos al mejor David Lynch o a Rasca y Pica. O a Hamlet (¿veis como está todo inventado?).
Y en un momento del quinto episodio Bill Murphy's Day Off (no premio a quien me diga de dónde se han sacado ese título), en esa serie de metaficción Colt Luger sale esto:

Me he quedado todo loco al verlo.

Pero no es eso lo que más me ha llamado la atención de la serie. Eso ha quedado para algo que no acostumbro a ver en comedias de este tipo y menos en dibujos animados: los episodios forman una continuidad deliciosa. La trama va avanzando paso a paso tras casa episodio. No se vuelve a empezar como si nada hubiera pasado. A mí, qué queréis que os diga, es lo que más me ha gustado y más me ha llamado la atención.
Es una serie que he devorado en una tarde tonta y ha logrado hacerme reír. ¿Qué más se puede pedir? Es verdad que quizá la época en la que se ambienta nos sea muy lejana, no ya por edad, sino porque no tiene  nada que ver la década de los 70 de los Estados Unidos c0n la nuestra. También es verdad que el lenguaje que emplea y ciertos detalles de la trama, hace que no sea una serie familiar. Vaya, que hace que South Park parezca Dora la Exploradora. Y aunque a mí eso me parezca un punto a favor, a muchos les puede parecer lo contrario. Pero es lo que hay.

domingo, 24 de enero de 2016

Ahora que me había suscrito a Netflix, llega HBO a España.

Pues eso, ahora que me había suscrito a Netflix, descubro que HBO va a llegar a España.




La noticia lleva sacudiendo la red varios días (y estremeciendo a nuestros bolsillos): HBO planea aterrizar en España con un servicio de pago para ver sus contenidos a través de streaming. El medio informativo financiero, Bloomberg, daba la noticia este 19 de enero. Y desde entonces todo son especulaciones (y corta y pegas de la web de Bloomberg), porque lo cierto es que aún hay muchas cosas en el aire.
La productora estadounidense parece haber calculado todo al milímetro y HBO se ha dado cuenta de que el mercado español puede suponer mucho dinero, en especial después de ver los buenos resultados que está obteniendo Netflix en nuestro país (después de visto todo el mundo es listo, dice el viejo dicho). Así, el jefe ejecutivo de HBO, Richard Plepler, dice que están “siguiendo el dinero” (¿este tipo escribía los guiones de The Wire o qué?) pero reconoce que los retos son muchos y muy importantes.

¿A qué problemas se enfrenta HBO en España?

a) En España Internet va fatal. Los que como yo, han vivido en provincias, saben de qué hablo. La conexión a Internet en España es muy irregular. Muchas son las compañías que anuncian a bombo y platillo espectaculares servicios de fibra óptica, pero lo cierto es que sólo se ofertan en grandes ciudades. Mientras, el 51,5% de la población vive en ciudades pequeñas y pueblos, donde, por lo general, las conexiones a Internet son  pésimas, con constantes cortes y baja velocidad.

b) La piratería no está perseguida como en otros países. Y, bien por causa, bien por efecto, España, tiene unos índices de piratería online muy altos (o, al menos, esa fama tenemos). Parece ser que los espectadores son reacios a pagar por contenidos que se pueden conseguir de manera gratuita, aunque de dudosa legalidad. No soy experto en estas lides ni quiero justificar lo injustificable, pero seguro que los niveles de paro y los bajos salarios que tenemos, son un factor más determinante en este asunto que nuestra tendencia a la picaresca.

c) La feroz competencia. En España no hay una larga tradición de televisiones de este tipo, pero ya hay 8 plataformas digitales ¡8! que operan de forma similar en España. La última en llegar, Netflix, además, ofrece a través de alguna compañía telefónica 6 meses de servicio gratuito (no doy más pistas, si quieren publicidad que la paguen). HBO tendrá que ajustar mucho sus promociones y ofertas para llamar la atención del consumidor.

d) Los derechos de la mayoría de series de la HBO en España pertenecen a Telefónica. HBO tiene asumido que de seguir adelante con sus planes, empezaría su emisión sin muchas de sus series más emblemáticas para, más adelante, cuando expiren los derechos, recuperarlas. Y es que mucho hablar de la competencia que supondría la llegada de HBO para Netflix, pero ¿y lo perjudicada que puede quedar la compañía Telefónica, y sus usuarios, cuando toque renovar los derechos de emisión de ciertas series?. Eso sí que va a ser todo un juego de tronos. De todos modos, la propia HBO reconoce que todavía queda tiempo para que llegue la sangre al río.


Simon Sutton, presidente de contenidos y distribución internacional es menos elocuente que Plepler, y sus únicas palabras han sido para remarcar que no va a revelar qué contenidos podremos disfrutar ni en qué otros países planean sus expansión., Sólo ha dicho que “España no es el único ni será el último”. Un cachondo, el tipo.

miércoles, 20 de enero de 2016

Friends no vuelve, no.

Quizá se te haya pasado por alto que Friends acabó en 2004 más que nada porque es muy raro no andar entre canal y canal aquí en España y pillar algún capítulo.
Y estos días te habrás topado varias veces por Twitter y Facebook con la noticia de que Friends va a volver este 2016. No sería raro en una época en la que todo vuelve (¿y cuándo no es una época de ésas?); así que, siguiendo la tónica que tanto impera estos días, nos hemos hinchado a esparcir la noticia por las redes sociales sin más.
Pues ya podéis dejaros de retuitear y compartir, porque es categóricamente falso.
Lo que sucede es que este 21 de febrero la cadena estadounidense NBC va a realizar un programa especial de 2 horas en honor al director James Burrows. Este director, homenajeado al haber dirigido 1000 capítulos de diversas series para televisión,  además de Friends ha estado detrás de otras comedias de éxito como Will & Grace. De este modo, se planea reunir al elenco de actores de la mítica serie Friends (no creo que para darle una sorpresa al hombre, porque ya han corrido ríos de tinta sobre eso). Pero por si fuera poco, ni siquiera van a estar todos.
Mathew Perry (Chandler Bing) se hallará esos días en Londres preparando su obra de teatro The End of Longing y como mucho se podrá marcar una videoconferencia.  Aunque, bueno, no hay que perder la esperanza. En este nuevo mundo loco que nos ha tocado sufrir aún hay lugar para la magia.
Pero definitivamente no, la serie no va a volver.
Por mi parte, guay, porque francamente ya no les quedaba a nadie por enrollarse con nadie sin tener que recurrir al incesto.
Hala, venga, todos a bailar.


lunes, 18 de enero de 2016

El huargo en la palabra XX: How escribir good manuales.




Yo es que me intento imaginar la escena y no me alcanza. Pero, vaya, que si nadie en la fábrica sabía hablar español,  pues que lo reconozcan.

Que si no os puede pasar como a Jen...

 

sábado, 16 de enero de 2016

"24" vuelve sin Bauer. Que paren el mundo que me bajo aquí.

24 es la increíble serie que empezó en 2001 y que durante 8 temporadas nos enseñó que por muy chungo que hubiera sido nuestro día, el de Jack Bauer estaba siendo peor. Una serie de acción e intriga que planteaba como novedoso reclamo que cada capítulo representaba una hora en tiempo real de la trama. Así, cada temporada, capítulo a capítulo, hora a hora, nos llevaba a vivir un día en la terrible vida del agente Jack Bauer.

La primera vez que me topé con 24 fue con una pequeña cortinilla que emitió hace muchos años (más de los que quiero llegar a admitir) Antena 3 para promocionar su inminente estreno. Y, con ese nombre, yo me esperaba una comedia de jóvenes veinteañeros en su transición a la madurez. En serio. Ya sabréis, claro está, lo equivocado que estaba, a no ser que viváis en una cueva sin ADSL y ni siquiera hayáis  oído hablar de esta serie.

Lo que siguió los meses siguientes no puedo alcanzar a describirlo con palabras. Pero sirva deciros que si ves a un tío que amenaza de muerte a otro con una toalla mojada, y logras creértelo, es que es una serie muy buena.

Pero todo lo bueno llega a su fin. Esto es así. Y en 2010 concluyó y no fue hasta 2014 que volvió con el nombre de 24: Live another day con sólo 12 episodios (la tengo en “pendientes”, no me da la vida…).

Pues bien, ya es más que oficial que la serie va a tener un relanzamiento. Pero sin el actor Kiefer Sutherland ni el personaje Jack Bauer. Se conoce que la noticia se sabía ya de hace tiempo, pero yo, en pleno siglo XXI me he enterado con este tweet. Y dada la fuente, ya es sí que sí. Vamos, si la CNN no es una fuente fiable ya me diréis.

¡No! ¡Bauer es 24 y 24 es Bauer! Sin Bauer, no puede ser 24. Y encima con 12 episodios…” Son los mensajes, más o menos, que se están repitiendo incesantemente ante este anuncio de estos cambios con el relanzamiento de la serie. Qué raro ¿verdad? ¡Gente escribiendo en Internet que no les gusta algo! Vale, de acuerdo, la mayoría de esos mensajes los he escrito yo.

Y es que me niego a vivir en un mundo en el que 24 vaya a seguir sin Sutherland ni Bauer. Pero qué queréis os diga, si es la mitad de trepidante que su predecesora, le daré una oportunidad. Ya os contaré. Espero que sigáis por aquí para leerlo.